ÚLTIMOS DÍAS -DÍA 08: “Familia”.

-Hola mamá.
-…
Ella no puede decir una sola palabra, me abrazó llorando, temblaba mucho y no puedo evitar quebrarme también. Mis torpes dedos trataban de secar sus lágrimas, mi madre, la mujer de mi vida estaba frente a mi después de tanto. Ella me vio reír, llorar, crecer, decaer y pese a todo nunca me dejó solo.
Duele más darse cuenta de esto apenas unos segundos después de verla llorar.

-Volviste cariño, Dios me escuchó, recé cada noche desde tu partida y hoy te tengo aquí conmigo. Gracias señor.
-Tranquila ma, todo estará bien, ¿vamos a tomar un café?
-Pasa hijo, estás en tu casa.

Mi madre prepara el mejor café que he probado en mi vida, no sé en donde lo compra pero sí que lo guarda en un recipiente grande de cristal, desde los 15 años empezó mi adicción por este café.

-¿Y donde está papá?
-En el hospital, enfermó un poco y tiene una úlcera el el estómago. Lo operaron ayer y le darán de alta en una semana.
-¿Él está bien?
-Sí, lo trataron a tiempo felizmente, también oré mucho por él.
-Mamá, tengo que confesarte algo.
-Sabes que puedes contarme lo que sea hijo.
-Es que  es muy  malo mamá, no puedo soportar cargar con esto.
Es aquí cuando escondo mi rostro y me encojo cual niño de 9 años al llorar tratando de confesar alguna travesura.
-No te preocupes mi niño, sabes que te amaré a pesar de todo.
Ella se sienta a mi costado, hace que me recueste en sus piernas y acaricia mi cabello “No has cambiado nada” me dice, sigues siendo el mismo niño que venía llorando a contarme sus diabluras, solo que ahora estas mas grandecito. Ya no puedo cargarte.
-Asesiné a John mamá.

Personalmente creo que mi madre es la mejor en el mundo porque antes que alterarse o regañarme, hizo una pausa de un minuto aproximadamente y me dijo:
-Relájate, mírame a los ojos y cuéntame todo. Yo te he criado y sé que no eres un chico malo, sé que tienes valores y que no le quitarías la vida a alguien si algo muy fuerte no te impulsara.
-Él violó a Mariana, fui a buscarlo a prisión, me lo confesó y yo no pude resistir tanta ira, él decía tantas cosas y yo dejé de pensar con claridad y destrocé su cabeza en los barrotes. Créeme que no podía contener todo ese dolor en mi pecho
-Sabía que no lo hiciste por maldad pero también sé que hiciste mal, no tenías por que actuar de esa forma, después de todo y aunque nos duela Dios es el único que puede juzgarnos .
-Sabes que no creo en Dios.
-Él es quien hace que estemos juntos en este momento.
Y yo no puedo contradecir a mamá, solo guardo silencio y ella me pregunta:
-¿Cómo está Mariana?
-No lo sé, la buscaré y trataré de hablar con ella, espero pueda perdonarme, te juro que la amo y lucharé por recuperarla.
-No sé si siga viviendo en la cuidad, lo ultimo que supe fue que se mudaba.
-Entonces tengo que apresurarme pero quiero ver a papá.
-No te preocupes, podrás verlo pero antes recupera a Mariana, tienes todo mi apoyo hijo, cuando regreses con ella los estaremos esperando con los brazos abiertos.
-Te amo mamá.
-Yo también te amo hijo.

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