MELANCOLÍA -Cap. 11: Una linda tarde.

Guardé esa carta desde hace mucho, teníamos dos fotos iguales y ella se quedó con la otra. Me pregunto si todavía la conserva, mientras miraba atontado aquella foto, la  puerta se abre y era Isabel quien regresaba cargando muchas bolsas.
-Mira lo que conseguí, con esto ojalá recuperes peso, pareces un palo de escoba.
– Ha, ha muy chistosa, solo debes mirarte, estás más flaca que yo.
-¡Pero yo conservo mi curvas asesinas!
-Uy sí… ¡Matadoras!
-Ya, no te burles tonto. Ten, come un poco.
Entre risas y comida, pasamos una muy linda tarde. Isa es la mejor amiga de Naiara y una buena amiga mía también, es casi imposible alejarme de ella pues es de esas personas que te buscan hasta el fin del mundo y hacen de todo para tratar de ayudarte si sospechan que te sientes mal, lo sé suena casi como un mito pero existen amigas así, es una mujer muy agraciada tanto física como intelectualmente, cualquier hombre se enamoraría de ella pero… no, esta no es de esas historias en las que el protagonista se acuesta con la primera persona que le tiene una mano y viven felices por siempre,confía en mí si te digo que esa tarde, justo después de comer me quedé profundamente dormido y ella se fue, ni siquiera pude agradecerle por todo y me siento un poquito avergonzado por eso.

                                                                                ***
-Hola Isabel, ¿tienes noticias de Sebastián?
-Claro amiga, el muchacho sigue vivo.
-Me alegra saberlo, ¿Sabes por qué desapareció?
-Lo despidieron del trabajo, además sufre mucho por ti, le afectó mucho el saber que tienes nueva pareja.
-Detesto verlo mal.
-¿Y por qué aceptaste estar con Antonio?
-Es que él es… él me hace detalles todos los días y se ha ganado mi corazón.
-Quien te entiende.
-No puedo regresar con Sebastián, lo haría sufrir más.
-¿Y cómo te va con Antonio?
-Bien, bien. Es muy lindo conmigo.
-¿Sientes lo mismo que sentiste por Sebas?
No, pero él me dice que puedo dejar atrás el pasado y empezar otra  vida, una muy feliz a su lado.
-Sebastián muere por verte.
-Mañana a primera hora estoy en la ciudad, puede que en la tarde pase a verlo. Bueno Isabel, tengo que cortar.
-Hasta luego Naiara, cuídate.
– Cuídate también.

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